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Cómo planificar el Culto Joven – Programa para Jovenes Adventistas

Capítulo 5  – Planificación del Culto Joven

En este capítulo usted entenderá cómo ocurre la comunicación entre las personas y cómo usarla en beneficio del culto, tanto en su planificación como en su ejecución.

planificacion del programa jaLa comunicación es más de lo que llega al oído. Parafraseando un viejo proverbio: “no se puede comunicar una palabra, la persona completa siempre viene junto a ella”.
Louis Allen dice: “la comunicación es el conjunto de todas las cosas que una persona hace cuando desea crear comprensión en la mente del otro. La comunicación es un enlace de significados. Involucra un proceso continuo y sistemático de hablar, escuchar y comprender”(Management and Organization [gestión y organización, pág. 144]).
Es así: hablar, oír, comprender. El propósito del líder al comunicarse es ser comprendido. Al pasar un mensaje, usted solo se comunica cuando ese mensaje se comprende.
Jesús conocía el significado y la importancia de que las personas comprendieran lo que él decía. Después de enseñarles a sus discípulos a través de varias palabras, Jesús les preguntó: “¿Habéis entendido todas estas cosas?” (Mat. 13:51).

¿Cómo ocurre la comprensión?
Consideremos la comunicación cara a cara.
Palabras – 7%
Entonación vocal – 38%
Lenguaje corporal – 55%

En este caso, puede ser verbal o no. Esto significa que a veces nuestro cuerpo “habla” más alto que las palabras. Además, si lo que decimos con nuestro cuerpo (leguaje no verbal) contradice nuestras palabras, podemos tener problemas. Las personas encontrarán difícil creer o entender nuestras palabras. Por lo tanto, es la persona completa la que comunica.
La buena comunicación es el ingrediente principal para la unidad, motivación y realización. Note lo que sucedió en la Torre de Bable; Dios dijo: “Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero” (Génesis 11:7). Aquí vemos que la comunicación es el desarrollo de la comprensión. Con el fin de bloquear el progreso de la impiedad, Dios tuvo que interrumpir la comunicación. Mientras había comunicación, la construcción de la torre fue un éxito. Cuando esta fue impedida, la obra fracasó.
El proceso de la comunicación cuenta, por lo menos, con tres ingredientes: emisor, mensaje y receptor.

El emisor debe tratar con sus:
1. Pensamientos sobre el asunto a ser comunicado.
2. Sentimientos con respecto al tema y al receptor.
3. Intenciones con respecto a qué comunicar.

– Seis diferentes aspectos de un mensaje
1. Lo que usted quiere decir
2. Lo que usted realmente dice
3. Lo que la otra persona escucha
4. Lo que otra persona piensa que escucha
5. Lo que la otra persona dice
6. Lo que usted piensa que la otra persona dice

El emisor debe pensar en el receptor y en lo que dice con respecto a:
1. Lo que la persona espera escuchar o leer.
2. Lo que la persona realmente escuchará o leerá sin importar lo que se dijo o escribió.
3. Cómo se sentirá la persona en relación a lo que leyó o escuchó.

– Interferencias en el receptor
Fuerzas que operan de manera consciente o inconsciente para minar nuestra eficiencia al escuchar:
1. Concentración en la respuesta. No concentrarse en lo que el otro está diciendo, sino en lo que usted planea decir en respuesta.
2. Concentración en las prioridades. Tiene una reunión importante o un problema urgente en mente.
3. Prejuicios. Lo que el orador tiene para decir no tiene valor, porque va en contra de sus ideas y convicciones preconcebidas sobre el asunto.
4. Fuera de sintonía. “Cambiar de frecuencia ” es escuchar solo lo que usted quiere oír.
5. Interrupción. Se hace muchas veces al presumir lo que se dirá.

El Sagrado Libro dice: “Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio” (Proverbios 18:13). Muchas veces se crean problemas al escuchar porque la mente puede oír más rápido de lo que se puede hablar. Hay estudiosos que afirman que una persona común dice más o menos entre 150 y 250 palabras por minuto y escucha de 400 a 600 palabras por minuto. La diferencia entre ambas velocidades se denomina “tiempo de retardo”.
Influencia – definición, uso y estrategias
Influencia es la capacidad de influir sobre los demás, viendo solo su efecto, sin ejercer fuerza o autoridad moral.
Capacidad de influir sobre los demás. Este es el uso positivo del poder, el potencial o la capacidad para influir. Ese poder es como la electricidad: solo es eficaz cuando se la enciente.
Viendo solo su efecto. Esto significa: los resultados son más importantes que los métodos. Si usted y sus acciones hicieron la diferencia dentro de algún tipo de contexto, provocando algún cambio, o ejerciendo un impacto, entonces ejerció su influencia. La acción que provocó el cambio puede haber pasado desapercibida.
Sin ejercer fuerza o autoridad moral. La influencia es una capacidad gentil, un enfoque mucho más refinado para afectar a otros, que el empleo de la autoridad o coerción.
Por lo tanto, la influencia es una cualidad que puede motivar a las personas e inspirar en ellas un deseo brillante. Influencia y poder no son sinónimos. Es verdad que el poder es una forma de influencia, pero muchas veces es menos eficaz. Influencia no es lo mismo que manipulación. La manipulación es deshonesta, excesivamente agresiva y genera resultados negativos.
La influencia es un proceso positivo
El proceso de la influencia capacita al que ejerce la influencia a mantener su propia integridad personal al mismo tiempo que respeta la integridad del influenciado.
Influencia = atención + flexibilidad
El individuo que quiere ejercer una influencia positiva debe ser un buen comunicador y estar atento al comportamiento y las reacciones de los que quiere influenciar. La comunicación es el inicio de un proceso de influencia. La flexibilidad delante de la reacción capacita al influenciador a asumir el liderazgo.
Comunicación + persuasión = influencia
Es importante que el influenciador comprenda que toda comunicación importante es potencialmente persuasiva en algún punto.
De esta manera, para ser exitoso en el arte de influenciar personas, el individuo debe formular un plan de acción de la influencia.
1. ¿A quién quiero influenciar?
2. ¿Qué comportamiento deseo cambiar en esa persona o en esas personas?
3. ¿Qué sucederá si logro influenciar para que este cambio tenga lugar?
4. ¿Cómo sabré si se ha alcanzado el resultado?
5. ¿Cuándo, realmente, influenciaré a esa persona y cuándo alcanzaré ese objetivo?

Tipos de público y estrategias de enfoque

Los públicos ofrecen cantidades diferentes de apoyo y resistencia. Lo que parece “claro” (o persuasivo) para un público puede tener un efecto totalmente contrario para otro. El comunicador debe aprender a discernir el tipo (o tipos) de audiencias que tiene delante de él.
1. Activamente no amistosa. Esta audiencia constituye un desafío para cualquier comunicador. La audiencia se opone fuertemente al mensaje que recibe y se dispone a trabajar contra el comunicador y sus ideas.
Estrategia – lo más importante es desmovilizarla. El comunicador debe lograr que el público pare de trabajar contra su mensaje o persona.
Sugerencia – Dígale que su posición no es la única solución con respecto a ese punto de vista. Respete los sentimientos y la integridad de la audiencia, al mismo tiempo que trabaja para promover su posición.
2. No amistosa. Este público no está de acuerdo, pero no actúa en contra del comunicador. Por ejemplo, puede no votar a favor de su propuesta pero tampoco hacer una campaña en contra del comunicador.
Estrategia – Él debe mostrarle a este tipo de audiencia que está siendo cuidadoso, justo y lógico.
Sugerencia – Evite hacer afirmaciones importantes sin evidencias que las apoyen. Muestre la procedencia de toda su información.
3. Neutra. Este es el público del “no estoy a favor ni en contra, sino todo lo contrario”. Esta audiencia cree que el resultado del mensaje del comunicador no la afectará, por eso no toma una posición.
Estrategia – El comunicador debe asociar su tema a los sentimientos, valores y preocupaciones de su audiencia neutra e intentar llevarla a una posición de apoyo.
Sugerencia – Enfatice, no solo los beneficios mutuos, sino también que sus ideas sean aceptadas. Esté atento a los “enemigos comunes” que pueden estar en su audiencia.
4. Indecisa. Esta audiencia se divide entre los motivos para dar apoyo al mensaje y los motivos para no dárselo. No es neutra. Sí le importa el tema pero no ve una razón clara para decidirse por un camino u otro.
Estrategia – El comunicador debe trabajar para inclinar la balanza, aunque sea lentamente, a su favor, llevando a la audiencia a que le dé su apoyo activo.
Sugerencia – Cite a especialistas reconocidos y respetados por el público. Utilice citas vívidas, vigorosas y vibrantes. Sea agresivo al extraer conclusiones.
5. Desinformada. Este tipo de audiencia, por no estar familiarizada con las cuestiones tratadas, no posee una opinión sólida sobre qué lado tomar. No es una audiencia neutra ni indecisa, simplemente no sabe de qué se trata.
Estrategia – la influencia para las audiencias desinformadas es la persuasión. El comunicador habla o escribe para influenciar los juicios de esa audiencia.
Sugerencia – Anime a su audiencia a aprender. Haga preguntas para explicar.
6. Que apoya. Este público comprende la posición del comunicador, y tiene una inclinación positiva con respecto a ella, aunque quizás no se posiciona activamente para defenderla.
Estrategia – En este caso, el comunicador deberá fortalecer y reforzar la reacción de su audiencia. Deberá animarla para que le dé su apoyo activo. Deberá conseguir su apoyo y establecer objetivos conductuales definidos.
Sugerencia – Pida una acción definida. Asegúrese de que su audiencia sabe lo que debe hacerse y cuáles son sus papeles individuales.
7. Que da apoyo activo. Todos los comunicadores aman este tipo de audiencia. No solo concuerda con lo que presenta el comunicador, sino que también está dispuesta (tal vez ya haya comenzado) a trabajar activamente para apoyar su posición o idea.
Estrategia – El objetivo más importante con este tipo de audiencia es mantenerla activa.
Sugerencia – Se la audiencia tiende a ser moderadamente activa y no mantiene puntos de vista extremos, debe motivarla continuamente a la acción. Si tiende a ser más militante, agresiva, o inclinada a puntos de vista o cursos de acción extremos, empéñese en lograr disciplinarla.

Modelo de planificación

El director de Jóvenes que tiene la visión volcada hacia adelante sabe que la planificación es esencial y necesaria para establecer y desarrollar un ministerio eficaz de espiritualidad, testimonio, programación y recreación. Sin embargo, muchas veces por prejuicios, por falta de comprensión, no se ponen en práctica los pasos básicos para una buena planificación.
Los siguientes pasos deben tenerse en consideración al establecer una actividad equilibrada en las áreas que más afectan a los jóvenes en las relaciones que se forman en la iglesia. Cuestiones a considerar:
1. Quién
¿A quién estamos intentando ministrar? ¿A los jóvenes que están saliendo de adolescencia y entrando en la edad adulta? Usted debe saber la edad, sexo, gustos, relaciones con la familia y sus necesidades. Esos factores pueden descubrirse solo a través de una encuesta hecha a todas las iglesias con cuestionarios o preguntando individualmente a los miembros.
2. Por qué
La filosofía de planificación de la iglesia, que incluye el objetivo para las actividades que ella programa, debe tenerse en cuenta en el proceso de planificación. Un Culto Joven nunca debe programarse solo para tener algo fijado en el calendario.
3. Qué
Una vez que usted haya determinado por qué está haciendo esa planificación, puede determinar qué actividades lograrán este propósito de la manera más eficiente posible.
4. Cuándo
Al planificar los cultos jóvenes usted debe tener en manos el calendario de eventos planificado por la Asociación o Misión. También debe estar atento a las otras actividades importantes de la iglesia local. Recién con todas esas informaciones en manos puede crearse una planificación anual y continua que no interfiera con otros programas y que tampoco sufra interferencias.
5. Dónde
Planifique las actividades según los recursos e instalaciones disponibles. También debe tener en cuenta el potencial y la capacidad de los miembros individuales
6. Cómo
Involucre a todos los líderes de jóvenes, los oficiales de la iglesia y varios miembros de la iglesia en el estudio, la planificación y la implementación de los cultos jóvenes.

Planificación para cultos jóvenes de éxito

El culto joven contribuye para mantener la vitalidad del Ministerio Joven de la iglesia. Si usted desea presentar programas interesantes y provechosos, defina claramente los propósitos y objetivos: presente una razón para realizarlo. Si no hay un motivo, es mejor no llevarlo a cabo. Muchas veces los cultos jóvenes funcionan como un carrusel: las personas se mueven en un círculo de actividades y, cuando el programa termina, a pesar de todo el movimiento, sienten que no se hizo nada.
1. Haga planes
Los programas buenos no son un accidente. No suceden porque sí. Este tipo de programas exige mucha planificación, tiempo y esfuerzo.

Establezca sus objetivos, planifique e intente algo.
En primer lugar, responda a los porqués. Todo lo que se planee junto a la junta de iglesia y el pastor, debe ser bien anunciado.

2. Publicidad
Si vale la pena asistir a los cultos jóvenes, vale la pena que todos se enteren. Usted puede estar preguntándose por qué no van más personas a los cultos jóvenes. Bien, puede ser que no haya suficiente publicidad al respecto.
A veces alguien le anuncia a la iglesia: “Habrá un culto joven, en el mismo horario de siempre”. Si no tenemos nada más interesante para decir, es mejor no decir nada. Cuanto más atractivos sean los anuncios de los programas, más personas asistirán.

Ideas para anuncios
1. Use pantomimas para publicidad.
2. Presente en estilo de noticias.
3. Use dos personas, que den los anuncios al unísono o alternen.
4. Use palabras clave escritas en carteles.
5. Planifique interrupciones – hágalas sin avisar, por los parlantes, con micrófono oculto. Cerciórese de hacer eso en la hora indicada y que no interrumpa el espíritu devocional. Las interrupciones planificadas también pueden hacerse desde el público: un joven se levanta y habla en voz alta.

3. Participación
No hay culto de jóvenes sobrevivirá sólo con la participación del líder, o las mismas tres o cuatro personas de siempre. Los programas son mejores cuando varios jóvenes participan, y cuando el director JA, siempre que sea posible, alienta la participación de todos los miembros de alguna manera. Eso dará como resultado una mejor asistencia y más entusiasmo por el programa.

Elija líderes de grupos.
Divida al grupo en varios grupos pequeños, que puedan elegir sus líderes, (un grupo responsable de la recepción, otro de la música, los testimonios, etc.).

Ningún equipo gana sin hacer un gran esfuerzo. El equipo que no se prepara bien, casi nunca gana el partido. El éxito es el resultado del trabajo arduo.

Brinde capacitación y recursos
Invite hasta a personas que no estén directamente vinculadas al grupo para que den la capacitación. Utilice también recursos que estén a mano.

En los deportes, los entrenadores no hacen todo solos. Cada miembro del equipo tiene una responsabilidad y tiene que hacer un gran esfuerzo, sino, pronto quedará marginado del equipo. El Culto Joven será un éxito solo si todos están dispuestos a pagar el precio del trabajo arduo.
¿Recuerda del ejército de la Iglesia del capítulo 2? Este es el momento de colocar ese ejército a funcionar. Dé una mirada a la planilla del programa del Culto Joven; ya está dividida en varios bloques. El director divide a su “ejército” en “tropas” menores y pone un “capitán” a dirigir y capacitar a cada uno de estos equipos que serán responsables de presentar uno de estos bloques en el Culto Joven. Incluso algunos equipos, o todas, podrán tener responsabilidades fijas. Por ejemplo, un mismo equipo especializado que siempre se encargue de la recepción, otro los momentos de adoración, etc.

Ilustración de la planilla del Culto Joven con explicaciones sobre cada punto.

Es posible también usar la creatividad y determinar que en cada Culto un equipo sea responsable de un bloque. Se haría un esquema de rotación entre los equipos. Por ejemplo, en un programa, el equipo “capitaneado” por Luis es el responsable de presentar el tema central. En el programa siguiente, será el turno del equipo de José para presentar el tema central.
4. Puntualidad
Los programas buenos comienzan y terminan en hora. Si los miembros saben eso, también serán puntuales. ¿Debemos dejar esperando al Señor cuando hacemos las reuniones para encontrarnos con él? Honremos la dedicación de nuestros miembros comprometiéndonos a comenzar y terminar los cultos a horario.
5. Evaluación
Todos los cultos de jóvenes deben ser evaluados. Sus puntos fuertes y débiles, los cambios necesarios, si se están alcanzando los objetivos. En caso de que haya necesidad de cambio, esté dispuesto a adaptarse, cambiar, y hasta intentar un nuevo enfoque.
6. Haga de Cristo el centro de todos sus programas.

La preparación de la programación
1. la tarea de planificar la programación de los cultos jóvenes le corresponde al grupo de planificación de los programas, también llamado comisión de programas.
2. Utilice el material recibido de la Asociación o Misión y adáptelo a las necesidades de su iglesia, si es necesario.
3. Tenga siempre en mente las necesidades de los miembros. No haga planes solo para entretenimiento. El Ministerio Joven y sus cultos deben preparar a los jóvenes para el servicio.
4. Brinde programas atractivos, vivos e interesantes, siempre dentro de la estructura y el propósito espiritual adecuado.
5. Descubra los diferentes talentos y habilidades de los jóvenes de su iglesia y póngalos a trabajar, de acuerdo con sus dones espirituales.
6. Intente usar a todos los jóvenes, no solo a los que son fáciles de persuadir a participar. Haga que los jóvenes alienten a los compañeros que aún no se deciden a participar.
7. Explique cada parte. El propósito del culto, los límites específicos del asunto a ser discutido y presentado, su relación con los otros puntos del culto, los puntos principales y la duración del culto. Dele a cada participante una copia del programa con el orden de los eventos y, si es posible, la duración de cada parte.
8. Motive y estimule la iniciativa, pero use programas para mostrar los recursos disponibles.
9. Planifique formas para unir las diferentes partes del programa entre sí. Durante el programa formas de unir as diferentes partes do programa entre sí. Durante el programa, mantenga el movimiento en dirección de un objetivo. Estimule los pensamientos de los oyentes que darán una respuesta positiva.
10. Evite pausas largas durante el programa para que los presentes no pierdan el interés. Cada participante debe conocer el orden del programa y el lugar para comenzar su presentación. Si se necesita el movimiento de entrada y salida de la plataforma, se debe designar a una persona para llevar a los grupos de individuos al lugar adecuado a la hora indicada.
11. Intente obtener una contribución positiva de cada participante del programa. Un simple comentario de que el programa “fue interesante” no es suficiente.
12. Trabaje con variedad. No repita el mismo tipo de programa siempre. Haga intercambio de ideas y métodos.

Cómo conservar vivo el interés de las personas
Por mucho tiempo se utilizó un orden de programa patrón que era más o menos el siguiente:
Momentos de alabanzas
Himno de apertura
Oración
Lectura bíblica
Anuncios y ofrendas
Música especial
Mensaje
Himno final
Oración
Para algún uso ocasional, cumple su propósito, pero consideremos dos maneras básicas por las cuales podemos darle nuevo brillo y atractivo.
1. Variando el orden de algunos de los módulos del programa.
2. Introduciendo nueva variedad en los programas individualmente.
La variedad, solo por ser variedad, no es razón suficientemente válida para que se pierda tiempo y energías en el deseo de alcanzarla, pero cuando la variedad puede incluirse por razones legítimas (como aumentar la asistencia, el interés de las personas, el impacto, a medida que se graban las verdades espirituales en el corazón de las personas), entonces puede emplearse con libertad.

13. Busque el máximo de participación de todos los asistentes.
14. Considere cuidadosamente el lugar del programa: apariencia general, limpieza y orden, recursos visuales, sistema de sonido, iluminación, ventilación, recopilación de himnos, etc. Evite confusiones cuando las personas van llegando.

Durante el culto joven

1. Ponga recepcionistas a la puerta para saludas a las personas y ayudarlas a encontrar lugar.
2. Comience a tiempo, incluso si algunas personas están acostumbradas a llegar más tarde.
3. Mantenga una atmósfera adecuada al programa.
4. Presente una introducción corta, a menos que el programa sea una completa sorpresa.
5. Mientras se está presentando el programa, en la mente se deben responder las siguientes preguntas:
a. ¿Cuál es el propósito de este programa?
b. ¿Qué sucederá?
c. ¿Cómo se relaciona esto conmigo?
d. ¿Qué se espera de mí?
6. Cuando se espera que el público se involucre, se deben explicar bien los objetivos y procedimientos. Repita las instrucciones complicadas.
7. Si habrá un debate o un tiempo para preguntas, es mejor crear una atmósfera informal, libre de prejuicios.
8. Busque oportunidades para hacer breves comentarios basados en su impresión sobre el tema del culto.
9. Si un programa incluye un llamado a la dedicación, haga de eso una oportunidad atractiva y voluntaria.
10. Actúe de manera espontánea y natural. Evite métodos obligatorios. El programa debe siempre animar a los presentes a participar.
11. Termine el culto con un punto alto. No permita que el público salga con una actitud frustrada. El final del programa debe ser el clímax.

Una programación creativa

Ser creativo es ser inventivo. Significa disfrutar de realizar cosas nuevas y diferentes. Por ejemplo: alguien que tenga en manos una botella vieja de buena apariencia puede crear a partir de ella un lindo florero, o un bello centro de mesa.
La persona creativa tiene ciertas características que presentamos aquí:
– Enérgica
– Dinámica
– Observadora
– Autoexigente
– Perseverante
– Comprometida
– Extrovertida
– Flexible
– Independiente
– Confiada en sí misma
– Dedicada
– Visionaria
– Original
– Informal
– Perceptiva
– Agitada
– Valiente
– Meticulosa
– Entusiasta
– Mente abierta
– Innovadora
– Alerta
– Curiosa
– Decidida
Eugene Raudsepp, del Centro de Investigaciones de la Universidad de Princeton, llegó a estas conclusiones después de estudiar las características de las personas altamente creativas.
El líder cristiano (ya sea de JA, o Escuela Sabática, o de Asistencia Social) busca sus ideas en Dios. Cuando ora fervientemente, y con verdadero interés en el trabajo que Dios le confió, la creatividad se despertará, incluso si no cuenta con ninguna de las cualidades mencionadas anteriormente.
Sabemos que existen dones naturales y adquiridos. Si un líder no tiene el don de la creatividad, sin dudas, Dios se lo concederá si lo pide con fe.
Además, el deseo de aprender con los demás aumentará su potencial de creatividad. Vivir es aprender. Cuanto más interesantemente se vive la vida cristiana, más se aprende. “[…] yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). Esta vida abundante trae en su interior un tremendo potencial de aprendizaje y ese aprendizaje trae una montaña de ideas; en otras palabras, creatividad.
Las sugerencias y modelos de programas que usted encontrará a seguir sirven como ideas a partir de las cuales usted mismo podrá desarrollar su propio programa creativo.

Formato Conexión Joven
Alabanza
Oración intercesora
Testimonios
Mensaje de alabanza

Sugerencias de programas

1. Día del padre o de la madre
Pídales a varios jóvenes que hablen sobre las cualidades que más aprecian y respetan en sus padres. Honre a los padres en una ceremonia especial de reconocimiento.
2. Orientación profesional
Algunos profesionales pueden dar programas interesantes. Por ejemplo: “¿Por qué soy abogado?” “¿Por qué soy secretaria?” “¿Por qué soy enfermera?” “¿Por qué soy cartero?”. Anime a los profesionales cómo pueden representar a Cristo en su trabajo.
3. Programa de la amistad
Haga que todos los muchachos organicen un programa para las muchachas en el primer trimestre, y que las muchachas hagan lo propio en el segundo trimestre. Un corto programa social, seguido de una cena especial, ayudará a unir a los jóvenes.
4. Programas de intercambio
Contáctese con otras sociedades JA e invítelas a presentar programas en su iglesia, asumiendo el compromiso de hacer programas en las iglesias de ellos.
5. Simposio
Organice un debate sobre matrimonio, drogas, entretenimiento, educación, etc. Es importante tener un panel con profesionales cristianos, como psicólogos, médicos, pastores, maestros, etc.
6. Programa sobre eventos históricos
Presente un programa sobre algún evento histórico de la Biblia, de la iglesia adventista, o de la iglesia local.
7. Programa sorpresa
Decore una caja de cartón y coloque dentro de ella varias partes del programa escritas en tiras de papel. El director llama a alguien del público y lo hace sacar una tira de papel. Esa persona debe llevar a cabo la parte del programa que se sugiere en el papel. Por ejemplo: lea y explique el Salmo 23. Cuando esa persona termina, llama a la próxima, y así sucesivamente. Ese es un programa atrayente pero solo se debe llevar a cabo algunas veces, porque no contiene un tema único. El lado bueno es que se puede desarrollar talentos y dar oportunidad de participación a un mayor número de miembros

Fuente de este informe:  Adventistas.Org

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