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Cómo atraer público para el Culto Joven – Ideas y Consejos

Capítulo 3 – Ni adolescente ni adulto

En este capítulo conocerá más sobre alguna de las características del público meta de los cultos jóvenes, cómo atraerlos y cómo ayudarlos en sus necesidades.

publico para el culto jovenEl dilema de ser joven. Ya no hay la constante rebeldía típica de la adolescencia y tampoco la madurez esperada del adulto. En esta etapa de la vida, el joven lleva consigo una pesada carga de ansiedad e inseguridad frente a un mundo extremandamente competitivo, materialista y exigente.
Decidir el futuro no es fácil, en especial para los jóvenes que comenzaron sus actividades escolares a muy temprana edad. Algunos adolescentes de solo trece años ya deben elegir los cursos que los prepararán para la universidad. Tres años después, o como máximo cuatro, ya tiene que optar por un curso de nivel superior, Es en esta fase que necesitan mucho de la orientación de la familia y la iglesia.
Décadas atrás, los jóvenes eran más sumisos, menos agresivos y más fáciles de controlar. El joven de hoy presenta características típicas de la época en la que vivimos y cualquier forma de ministerio joven que iglesia quiera implementar, deberá actuar para buscar el equilibrio entre los conflictos que viven los jóvenes.
Veamos tres características de estos jóvenes modernos:
1. Tienen más acceso a la información. Los medios de comunicación se han ocupado de esclarecer a los jóvenes, pero esa claridad no siempre es sana. En general, es un conocimiento distorcionado por la ideología dominante. El joven sufre el bombardeo de propaganda ideológica sobre cualquier cosa: noviazgo, compromiso, matrimonio, sexo, estudios, compañerismo, familia, salud, etc.
2. Es más respetado desde el punto de vista político. El joven de hoy, es considerado un ciudadano participativo y activo. Actúa en la política, en la formación del pensamiento nacional; también tiene protección legal, incluso si infringe la ley, hasta los 18 años.
3. Es más vulnerable. Dado que su personalidad no está totalmente estructurada, el joven continua, como en las décadas anteriores, vulnerable al pensamiento dominante. Tiene dificultad de elegir el camino a seguir, en especial cuando sufre la presión de algún tipo de grupo. Según las circunstancias, puede ser fácilmente seducido. Delante de esto, la Iglesia, a través del Ministerio Joven, busca alertar al joven para que sea más crítico
con respecto a las informaciones que los medios de comunicación le transmiten, y en cuando a su potencial de influencia en la sociedad.

¿Cón quién debo casarme?
Aquí el ministerio joven desempeña un papel preponderante. Las reuniones espirituales y sociales en la iglesia ayudarán al joven a conocer a personas diferentes. Los campamentos, retiros espirituales, actividades musicales, misioneras, promoverán encuentros que podrían tener efectos duraderos, incluso eternos. Los cursos para novios, prometidos o matrimonios, liderados por personas de experiencia que tengan la habilidad de tratar con jóvenes, ayudarán a guiar a la juventud.
Sé que el sexo antes de casamiento está mal, pero la presión es muy grande.
El elemento clave de nuestros días es el sexo. El apelo sexual engloba desde marcas de chocolate, hasta proparaganda de computadoras. El sexo se vende en la televisión, en las revistas, en los cuadernos.Con la liberación sexual femenina, las mujeres pasaron a ser más agresivas. No existe más aquel tabú de esperar que el hombre tome la iniciativa para iniciar una relación. Con esto, los hombres pasaron a ser más perseguidos. Biológicamente, el hombre es más rápido en el reflejo sexual y esto complica aún más la situación.
Para que el joven moderno sea puro, tiene que andar ininterrumpidamente en comunión con Dios. “Orad sin cesar”, debe ser su lema.
El Ministerio Joven debe promover semanas sobre el sexo; charlas sobre enfermedades de transmisión sexual y semanas de oración, muchos paseos en grupo, excursiones a lugares pintorescos, caminatas, etc. El departamento de Hogar y Familia debe promover semanas especiales para aclararle a los padres sobre la relación conyugal y su influencia en los hijos.
Estudio en una universidad lejos de casa.
El joven universitario sufre la distancia de la familia. A veces tienen que vivir en lugares generalmente ocupados por jóvenes no cristianos. Además de extrañar a sus amados, el joven sufre por la presión del grupo, para la cual no siempre está preparado. Muchos son los jóvenes que pierden la fe en esta etapa.
Las iglesias que están cerca de estas universidades deben preocuparse por atender, de la mejor manera posible, a estos jóvenes, buscándolos, invitándolos a participar en los programas, invitándolos a almorzar, a hacer la recepción del sábado; hacerlos parte de la familia adventista.

Buscando a los jóvenes

Teniendo en vista las “las típicas” actitudes de los jóvenes durante etse período, y teniendo en cuenta también sus necesidades, el Ministerio Joven debe aplicar todo el esfuerzo posible para unir los agentes humanos a los divinos.

Actitudes “típicas” de los jóvenes

Flexibilidad
La juventud responderá a aquello que les llama la atención y que es flexible. Se trata de la disposión de, por lo menos, escucharlos e intentar comprender cómo ven y viven la vida.
Creatividad
Los jóvenes de esta generación aprecian particularmente la creatividad. Los líderes que están dispuestos a experimentar, sin temer al fracaso, ejercen un mayor impacto sobre ellos.
Impaciencia
Los jóvenes tienden a ponerse impaciencientes con lo que les parece irrelevantes u obsoletas.Los líderes deben estar concientes de ese dato, y actuar para ayudar a sus liderados en la comprensión de la relevancia de la vida.
Intolerancia
Los jóvenes tienden a demostrarse intolerantes cuando las cuestiones ejercen impacto negativo sobre ellos. En el área de la religión, están dispuestos a “tocar la retirada”antes de ponerse en conflicto con las autoridades; o sea, dejarán la iglesia en virtud de la crítica amarga, la hipocresía y las cuestiones que les parecen irrelevantes.
Idealismo
Los jóvenes son típicamente idealistas y demuestran particular percepción cuando existen irrelevancias o cosas inadecuadas, o cuando hay actitudes hipócritas que persisten durante un tiempo.
El estilo de liderazgo es el contenido de los programas que deben realizarse de tal manera que atraiga a los jóvenes sin dejar de atender algunas de sus necesidades básicas como:

Compañerismo
Algunos especialistas aseguran que uno de los atributos más fuertes del ministerio joven es el sentido de comunidad del que los jóvenes disfrutan como resultado del compañerismo de unos con otros.
La comunidad cristiana, el compromiso, la conversión y el crecimiento cristiano no suceden porque sí. Es a través del oír, del compartir, del aprendizaje y del apoyo que los jóvenes llegan al punto de ser capaces de aprender a ayudar a otros a crecer.
Ese nivel de compañerismo debe ser desarrollado a lo largo de cierto tiempo. El Ministerio joven debe tener como objetivo conducir al grupo a través de las múltiples etapas del compañerismo, hasta que se puedan satisfacer sus necesidades y haya un crecimiento cristiano genuíno en esos grupos de jóvenes.
El compañerismo es necesario porque es divertido y actua como un imán para atraer a los jóvenes a los programas; además, a medida que se desarrollan los lazos de compañerismo, sedesarrollan las necesidades más profundas de los jóvenes, lo que los lleva a anhelar el crecimiento cristiano.

1. Compañerismo
2. Estimulación del ánimo
3. Sentido de participación, compromiso
4. Sentido de satisfacción
5. Variedad
6. Religión relevante, de modo que los jóvenes sean capaces de:

  • a. Obtener puntos de vista orientados a los jóvenes, en lo que tiene que ver con las creencias y tradiciones religiosas.
  • b. Ver y creer la importancia de las creencias y tradiciones religiosas.
  • c. Comprender la relación entre el cristiano y el mundo.
  • d. Comprender el papel de la Iglesia y su misión real.
  • e. Enfrentarse cara a cara con una representación del ideal de Dios para la humanidad.
  • f. Sentirse desafiados a establecer y mantener una relación con Cristo, a través del Espíritu Santo, que brinde dirección, alegría y paz a la vida de cada uno de los individuos.

 

Necesidades básicas del individuo

La mayoría de las personas experimenta algunos deseos (o anhelos) personales básicos, que pueden expresarse de manera diferente, dependiendo de su cultura.
Las necesidades humanas pueden agruparse de esta manera: físicas, espirituales, intelectuales, emocionales y sociales. El líder de jóvenes debe estar atento a estas necesidades, y debe intentar satisfacer cada una de ellas a través de los varios ministerios ofrecidos.

1. Seguridad física
– Necesidad de estar vivo
– Necesidad de evitar el peligro
– Necesidad de relajarse
– Necesidad de recuperarse después de estar enfermo o herido
2. Amor y aceptación
– Necesidad de ser amado
– Necesidad de sentirse seguro
– Necesidad de tener amigos
– Necesidad de ser valorizado por los semejantes
– Necesidad de pertenecer a los grupos
– Necesidad de agradar a otros
– Necesidad de ser apreciado
3. Satisfacción sexual
– Necesidad de aceptar su sexualidad
– Necesidad de atención heterosexual, afecto y alivio de la tensión sexual
– Necesidad de compromiso sexual y fidelidad matrimonial
– Necesidad de aprender a enfrentar el desarrollo de los impulsos sexuales
4. Estatus y reconocimiento
– Necesidad de tener y mantener posesiones
– Necesidad de ser líder
– Necesidad de seguir a un líder
– Necesidad de controlar a otros
– Necesidad de proteger a otros
– Necesidad de imitar a otros
– Necesidad de tener prestígio
– Necesidad de ser aceptado
– Necesidad de huir de la verguenza
5. Intelecto y creatividad
– Necesidad de adaptarse
– Necesidad de expresarse
– Necesidad de buscar estímulo
– Necesidad de pensar
– Necesidad de conocer hechos
– Necesidad de relatar e interpretar hechos
– Necesidad de organizarse
– Necesidad de explicaciones
6. Realización y progreso personal
– Necesidad de crecer
– Necesidad de ser normal
– Necesidad de superar las desventajas
– Necesidad de trabajar para alcanzar objetivos
– Necesidad de ser independiente
– Necesidad de oponerse a otros
– Necesidad de resistirse cuando alguien quiere obligarlo a algo
– Necesidad de encontrarse a sí mismo
Psychology of Adolescence [psicología de la adolescencia], pp. 238, 239.

Ayuda para los jóvenes

Os líderes deben darse cuenta de que su función se asemeja a la de los padres, y que de cada uno de ellos se podría decir lo que se dijo de Abraham: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí […]”(Génesis 18:19). Hay muchas maneras en las cuales podemos ayudar a los jóvenes, y algunas de las que parecen más adecuadas, se presentan a continuación.

1. Acéptelos como son. Cuando descubrimos fallas en los demás, debemos recordar que ellos no son lo que nos gustaría que fueran, pero si estamos listos para aceptarlos como son, pronto descubriremos lo bueno que
tienen para ofrecer. Cuando insistimos en cambiar a las personas que no coinciden con nuestras expectativas, generamos una gran tensión. Los jóvenes se rebelan cuando se dan cuenta de alguien los quiere cambiar por la fuerza. El Ministerio Joven consiste en ayudar a moldear el carácter y la personalidad de los jóvenes, pero eso no significa moldearlos a nuestra imagen. Incluso dentro de una familia no existen dos niños completamente iguales, así como en un árbol no hay dos hojas idénticas. No debería compararse a las personas entre sí.
2. Ofrezca amor incondicional. Eso se aplica a nuestra relación con la juventud, así como también a nuestra relación con las demás personas. La mayoría de los jóvenes tiene la capacidad de descubrir la hipocresía. Los adultos no deberían intentar ganarse la confianza de los jóvenes a través de relagos materiales. Jamás presente condiciones para amarlos o aceptarlos, ni les ofrezca cualquier cosa a cambio del amor que demuestran. Nuestro amor y nuestra aceptación deben ser incondicionales, sin importar si las personas son lo que queremos que sean o no.
3. Confíe en ellos. No parta de la premisa de que, por ser jóvenes, no merecen confianza. Cuanto más confiemos en ellos, mejor responderán.
4. Escúchelos. La comunicación con la juventud no consiste tanto en la seguridad de que los estamos escuchando, y sí en que los estamos entendiendo. Ellos tienen muchos temas y problemas, y a menudo necesitan a alguien que esté dispuesto a escucharlos. Una de las razones de la falla en la comunicación entre los líderes y los jóvenes es que algunos líderes dan la impresión de que nunca tienen tiempo para escuchar. Los líderes sabios no asumen una posición autoritaria en la que solo quieren hablar; muy por el contrario, también dedican tiempo a escuchar.
5. Manténgase informado de los eventos actuales. A los jóvenes les gustan las personas que son capaces de conversar sobre los últimos eventos y de las personalidades del mundo. A la mayor parte de los jóvenes no le interesa la política, sino que le atrae más las personalidades del deporte, campeones olímpicos, famosos de la televisión, y les interesa saber si aprobamos o no a los cantantes o grupos musicales que ejecutan las “10 principales” del momento. Conocer aquello que llega a los jóvenes, traerá la siguiente respuesta de los jóvenes: “Este líder está en la onda”. Al mantenerse actualizado, el líder será capaz de conservar el interés de los jóvenes.
6. Sea sincero y honesto. Nunca intente engañar a los jóvenes, porque una vez que ellos hayan perdido la confianza en usted, difícilmente volverán a recuperarla. Si usted no tiene la respuesta o solución que ellos buscan, es mejor reconocerlo y enviar al joven a otra persona que sea capaz de ayudarlo.
7. Sea coherente y firme. El joven debe saber lo que se espera de él. Si las reglas se modifican con mucha frecuencia, se crea confusión y se estimula la rebelión.
1 Juan 3:18
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
8. Delegue responsabilidades. Uno de nuestros deberes como líderes es ayudar a los jóvenes a independizarse lo antes posible. Eso no se logra a menos que se les den responsabilidades a los jóvenes. Al principio puede ser necesario supervisar, pero con el paso del tiempo, esta se hará cada vez menos frecuente, a medida que los jóvenes adquieran experiencia.
9. Estimule la unidad familiar. La familia debería orar, recrearse y estar unida siempre que sea posible. Se recomienda que esté toda junta por lo menos una hora por día y que, como mínimo, comparta una actividad por semana. Los jóvenes deben participar deben participar de la planificación de estas actividades, así demostrarán un interés mayor en compartirlas. Se debe permitir a los niños y jóvenes que ayuden en las planificaciones y participen en el desarrollo del culto familiar, para dotarlo de mayor significado.

“Hágase sentir a los jóvenes que se les tiene confianza y pocos serán los que no traten de mostrarse dignos de ella” (La educación, p. 261).

“Tanto en la escuela como en el hogar debe haber sabia disciplina […]Estas reglas deben ser pocas y bien estudiadas, y una vez hechas, hay que hacerlas cumplir” (La conducción del niño, p. 303).

“Los jefes de familia debieran ocuparse especialmente de que la hora del culto sea sumamente interesante. Dedicándole algo de atención y cuidadosa preparación, cuando nos presentamos ante la presencia de Dios, el culto familiar puede ser agradable y estará lleno de resultados que únicamente revelará la eternidad” (La conducción del niño, p. 494).

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